Aquellos que trabajamos o que han trabajado o que simplemente han estado alguna vez en la quinta este, en un día soleado seguro que les habrá impactado la cantidad de luz que entra desde el exterior.
Y desde el exterior no es lo único que se ve, a pesar que la mayoría del tiempo lo pasamos con los ojos clavados a las pantallas del ordenador siempre nos guardamos algunos segundos para la contemplación. Echando un vistazo a los edificios de enfrente, a veces tengo la misma sensación que podría tener James Stewart (el protagonista impedido) en "La ventana indiscreta". Delante nuestro se nos ofrece un escaparate de universos sociológicos totalmete ilimitados y durante esos breves segundos divago sobre a qué se dedica la mujer en albornoz que se "depila" los pelillos de la cara frente al espejo graduado en el comedor de su casa, o si el motivo por el que una de las terrazas de uno de los áticos de enfrente cambia su color de forma habitual será porque su propietario es un pintor jubilado o en activo o simplemente necesita encontrar cambios en su vida de vez en cuando.
Es posible abrir un "mini-blog" sobre la window de la quinta este? Estoy seguro que daría para teclear durante horas y horas en medio de reflexiones e hipótesis, grandilocuentes, absurdas, sencillas, lógicas y sobre todo graciosas.